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Coordinadora Jurídica
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Aseguradoras

La aseguradora me ofrece poco: ¿qué puedo hacer?

Por qué la primera oferta suele quedar corta y qué hace que una reclamación se sostenga técnicamente.

Por qué la primera oferta suele ser baja

Una aseguradora es una empresa que administra un riesgo y busca cerrarlo al menor costo posible. Eso no la convierte en adversaria desleal, pero sí explica por qué su primera propuesta rara vez coincide con el valor completo del daño.

Además, esa primera oferta suele hacerse temprano, cuando todavía no hay valoración médico legal definitiva, no se conoce el porcentaje de pérdida de capacidad laboral y no se han cuantificado técnicamente los perjuicios. Se ofrece sobre información incompleta, y lo incompleto casi siempre juega en contra de la víctima.

Qué partidas suelen quedar por fuera

Es común que una oferta inicial contemple solo lo más visible y documentado: algunos gastos médicos y poco más. Las partidas que exigen análisis técnico tienden a quedar subvaloradas o directamente ausentes.

El lucro cesante futuro es la más frecuentemente omitida, porque exige proyectar la afectación de la capacidad productiva hacia adelante y sustentarla con criterios actuariales. Lo mismo ocurre con el daño a la salud y el daño a la vida de relación, que atienden a cómo la lesión alteró la vida cotidiana de la persona, más allá del gasto médico.

También suele omitirse el perjuicio de los familiares. Cuando la víctima queda con secuelas graves, su núcleo familiar sufre una afectación propia que puede reclamarse.

Qué convierte una reclamación en algo sólido

La diferencia entre una reclamación que se acepta y una que se descarta rara vez está en la insistencia. Está en el soporte.

Una reclamación sólida se apoya en el dictamen de Medicina Legal o en la calificación de pérdida de capacidad laboral, en la historia clínica completa, en la prueba del ingreso de la víctima, en los soportes de cada gasto, y en el material que acredite cómo ocurrió el accidente y quién debe responder.

Sobre esa base se elabora una liquidación con criterios técnicos, partida por partida, que la aseguradora pueda revisar y contrastar. Una cifra global sin desglose ni sustento es fácil de rechazar; una liquidación detallada obliga a discutir sobre el fondo.

Qué hacer si la oferta no le parece razonable

No está obligado a aceptar la primera propuesta ni a responder de inmediato. Puede solicitar por escrito el desglose de cómo llegó la aseguradora a esa cifra y qué partidas consideró.

Antes de firmar, tenga presente que una transacción cierra el asunto. Si más adelante aparecen secuelas o gastos que en ese momento no eran previsibles, el documento firmado puede impedir reclamarlos.

Si la oferta no se ajusta al daño real y no hay acuerdo razonable, queda la vía de la conciliación prejudicial y, si tampoco prospera, la vía judicial. Ambas requieren que el soporte probatorio esté completo, lo que refuerza la importancia de documentar bien desde el principio.

Esta explicación es general y no constituye una promesa de resultado. El valor que corresponde en cada caso depende de las pruebas y circunstancias concretas. Si recibió una oferta y quiere saber si se ajusta al daño real, escríbanos: la primera revisión es sin costo.